La familia Froilaz-Traba

Como ya os contamos, Urraca Fernández de Traba era nieta de Pedro Froilaz de Traba, uno de los protagonistas de nuestro Camiño do Conde, pertenecientes a la familia más influyente de Galicia en los siglos XII y XIII: los Froilaz-Traba.

Pedro Fróilaz de Traba fue un personaje fundamental en la historia de Galicia, principalmente por habérsele encomendado la educación del futuro rey Alfonso VII y por su colaboración con el obispo Gelmírez en la política gallega de la época. Dominaba Trastámara, el territorio comprendido entre el Atlántico y el Tambre, desde Noya a Pontedeume. La familia Froilaz-Traba fundaron o patrocinaron los principales monasterios e iglesias de la época.

El obispo Gelmírez fue consagrado obispo de Compostela en 1101, cuando gobernaban en Galicia Raimundo de Borgoña y doña Urraca. Raimundo tenía una gran influencia en la Corte de Castilla, y más aún en Roma, lo que ayudó a Gelmirez a hacer de Compostela una de las iglesias metropolitanas de España, independizándose de la de Braga en 1102.

A esa buena relación con el obispo Gelmírez hay que sumar a la realeza. En 1105 Raimundo de Borgoña y su esposa Urraca, hija de Alfonso VI, le confiaron en 1105 la educación de su hijo Alfonso Raimúndez, futuro Alfonso VII. En 1107 fallece Raimundo y, en ese momento, el liderazgo en Galicia de Pedro Froilaz es total y sin intermediarios, firmando documentos como conde de Galicia.

Urraca, fallecido también su padre Alfonso VI, miraba ya por su destino al frente de los territorios de la corona de León y, necesitada de apoyos, se casó con Alfonso I el Batallador, rey de Navarra y Aragón. Este se hizo dueño de Castilla y de León, provocando la inmediata reacción de Pedro Froilaz que, aglutinando a lo más granado de la nobleza gallega y apoyándose en el testamento de Alfonso VI, proclamó como rey de Galicia a Alfonso Raimúndez en 1109.

En 1110 tropas castellanas, leonesas y aragonesas mandadas por Alfonso el Batallador invadieron Galicia, venciendo en Monterroso al ejército gallego de Pedro Froilaz. La violencia de las tropas del aragonés le restó apoyos en Galicia, permitiendo a Pedro Froilaz recuperarse y, en tres meses, volverse a hacerse con el control de Galicia y expulsar a las fuerzas invasoras.

El 17 de septiembre de 1111 con su apoyo se efectuó la unción y coronación en la catedral de Santiago, por manos de don Diego Gelmírez, del príncipe don Alfonso (futuro rey Alfonso VII). La ceremonia se efectuó con gran solemnidad. En ella el conde don Pedro hizo de repostero mayor, su hijo don Rodrigo de Alférez o portador de las armas reales, su hijo don Bermudo de escanciador, y su yerno don Munio presentó al Rey los manjares.

A partir de ese momento Pedro Froilaz pasó de ayo a mayordomo real y, dada la corta edad del joven monarca, a regente de los destinos de Galicia. En ese momento, entraba en crisis el matrimonio entre Urraca y Alfonso de Aragón, por lo que Pedro Froilaz se puso al frente de sus tropas para llevar a su protegido a la ciudad de León. Pero los aragoneses salieron a la altura de Astorga al encuentro de la expedición y derrotaron a las tropas gallegas en la encarnizada batalla de Viadangos. Pedro Froilaz fue hecho prisionero y tuvo que pagar un rescate por su libertad. Urraca volvería a reconciliarse con su marido, razón por la cual Gelmírez y Pedro Froilaz entendieron que era preciso un entendimiento con la reina para mantener su poder y su dominio en Galicia.

Durante los años siguientes son continuos los encuentros y desencuentros entre Pedro Froilaz y Urraca, que buscaba apoyos entre la burguesía de las ciudades, y que tuvieron su máxima expresión en el asedio del Castillo de Sobroso, donde se refugiaba Urraca, por parte de Pedro Froilaz y sus amigos portugueses. Urraca consiguió escapar para León y dejaba el reino de Galicia a su hijo Alfonso.

En 1116, roto definitivamente el matrimonio entre la reina castellana y el rey aragonés, los Traba sabían que para asegurar la sucesión de Alfonso Raimúndez en todos los reinos de la corona leonesa era preciso entenderse con Urraca. Trajeron nuevamente a la reina a Santiago, donde fue recibida por Gelmírez. Los burgueses se sintieron traicionados por la reina y se levantaron violentamente. Gelmírez tuvo que huir disfrazado, ascendiendo por los tejados de la sitiada catedral. Urraca fue desnudada y ultrajada en la plaza del Obradoiro. La rebelión compostelana semejaba triunfar, hasta que las tropas de Pedro Froilaz aparecieron por el Monte Pedroso, amenazando con entrar a sangre y fuego en la ciudad. Los burgueses arrepentidos pidieron clemencia.

Las consecuencias no se harían esperar: Urraca reconoció plenamente los derechos sucesorios de Alfonso Raimúndez. Pedro Froilaz lo llevó a Toledo donde, en 1117, fue reconocido como rey. A partir de ese momento, se consolidó la posición de Pedro Froilaz como conde de Galicia hasta su fallecimiento en 1128.

La tumba de Pedro Froilaz de Traba se encuentra en la Capilla de los Reyes de la Catedral de Santiago. En la escultura yacente podemos ver a un conde de edad avanzada, vestido con armadura y con una gran expresividad en el rostro.

La familia Froilaz se caracterizó por ser muy numerosa en estas primeras generaciones. Pedro Froilaz tuvo 13 hijos que, combinados en una eficaz política matrimonial, los asentó en la élite durante todo el siglo XII y parte del XIII. Nombres como Fernando Pérez de Traba y Gonzalo Fernandéz de Traba continuaron siendo Condes de Galicia y, por poner algún ejemplo, dos de sus nietas se casaron con Fernando I de León y Alfonso Enríquez de Portugal.

Pero en esta alta Edad Media, al contrario que lo que sucedió posteriormente con el mayorazgo, la herencia se repartía entre todos los hermanos. Esto, sumado a las donaciones realizadas por sus descendientes a más de 40 monasterios e iglesias, provocó que la familia se fuese diluyendo y su patrimonio disgregando hasta que, a mediados del siglo XIII con el fallecimiento de Rodrigo Gómez, el apellido y la saga de los Froilaz-Traba había desaparecido.

Pero no es así del todo. En el próximo punto hablaremos de la descendencia de Pedro Froilaz de Traba.

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